No estamos construyendo el primer asistente de compras de moda del mercado. Antes que nosotros ha habido muchos: comparadores de precios al instante, buscadores de chollos, análisis con IA, comprobaciones de si una prenda te va a sentar bien, compatibilidad de estilo y muchísimas ideas más. Pero lo esencial, lo que de verdad importa, no es cómo puede ayudarte el asistente. Es si puedes confiar en él.
Quien haya pasado por internet en el último año habrá visto el ascenso increíblemente rápido de Phia, el asistente de compras (chapó por ellos, es realmente impresionante). Por si no lo conoces: Phia es una extensión de navegador y app que comprueba si lo que estás mirando (casi siempre moda) se vende en otra parte de internet y a qué precio. ¿Lo encuentras más barato? ¿Tiene alguna oferta? Una app muy útil, rápida y bonita. Pero por muy ingeniosas que sean sus funciones, un asistente en el que no puedes confiar no es un buen asistente.
Riesgos para la privacidad
Hoy instalar una extensión de navegador es facilísimo, y mucha gente le concede la misma confianza que a las apps del móvil. Google (dueño de la Chrome Store) revisa las extensiones, y su código es abierto, así que cualquiera puede examinarlo; pero hay una diferencia enorme de la que depende todo. Por definición, el trabajo de una extensión de navegador es leer y modificar el contenido de la web que estás viendo. Es mucho más poder del que tienen las apps del móvil, que se limitan a sus propios datos y (salvo raras excepciones) no pueden ver nada fuera de la app. Eso crea varios riesgos:
Leer lo que no quieres
¿Sabías que muchas extensiones de navegador piden acceso total a todas las webs que visitas? ¿Recuerdas el aviso de permisos después de instalar tu última extensión? Seguramente no, y no es culpa tuya. Nos hemos acostumbrado tanto a confiar en que las apps y las tiendas nos protegen que ya casi nadie lee los avisos de permisos del sistema. Pero en cuanto una extensión tiene ese acceso, no solo puede leer el contenido de la página: puede enviarlo a sus propios servidores para analítica, registros y vete a saber qué más (muchas veces anuncios, o la elaboración de perfiles publicitarios).
Piensa en lo que permite técnicamente ese nivel de acceso, sea cual sea la extensión que lo tenga:
- ¿Abres Gmail para mirar el correo? Una extensión con acceso total podría leer y registrar todos y cada uno de tus mensajes.
- ¿Buscas qué es un sarpullido? Esa imagen está en una página que una extensión con acceso total podría capturar, todo con la excusa de cazar chollos.
Un ejemplo de riesgos para la privacidad
Modificar cualquier cosa de la página
Más inquietante aún que leer tus correos y tus datos médicos: las extensiones pueden cambiar el contenido de la página. Es muy útil para cosas como los bloqueadores de anuncios, que quitan la publicidad, pero se presta fácilmente al mal uso, muchas veces sin querer. ¿Te ha pasado que una web de repente se ve rota, con imágenes que no cargan o una letra demasiado grande o pequeña para leerla, justo después de instalar una extensión? Probablemente haya algún fallo en su código y, enhorabuena, esa web se te verá rota mientras tengas la extensión instalada.
Cosas turbias, muy muy malas
Aunque los dueños de las tiendas de extensiones (Google, Microsoft, Apple, Mozilla) buscan malware y someten a quienes publican extensiones a varios controles, en los últimos años se ha extendido un nuevo uso turbio: vender una extensión buena y con buena reputación a gente mala. Normalmente, hackers o simplemente gente mala compran una extensión ya popular y de confianza, instalada en millones de dispositivos, y con una actualización minúscula cambian su código para que robe tus datos, los números de tu tarjeta o cualquier cosa que tengas en el navegador.
Aquí, una extensión maliciosa que lee correos
Nada de esto significa que las extensiones de navegador sean algo malo; muchas, de hecho, conviene tenerlas. Como esos bloqueadores que no solo quitan los anuncios molestos, sino también los maliciosos. La idea es explicar cómo funcionan de verdad las extensiones, porque la mayoría de la gente no lo sabe. Que se pueda confiar en nuestra extensión ha sido el motivo principal del enfoque y el diseño distintos que hemos elegido y que explico más abajo.
¿Qué es el cookie stuffing? ¿Las galletas rellenas saben mejor?
No, no saben mejor. Aquí, el cookie stuffing (literalmente, «relleno de cookies») consiste en robar o cambiar esos pequeños fragmentos de código que viven en tu navegador y se llaman «cookies» (de ahí tantos banners). Pero ¿por qué importa? Pues otra vez hablamos de confianza, aunque esta vez de la que las marcas depositan en blogs, influencers y, al final, en extensiones de compras como Phia.
Cómo funciona el cookie stuffing
Cuando un blog, una cuenta de influencer, una web de reseñas o un asistente de compras recomienda un producto, usa un enlace especial. Si haces clic y compras el producto, la marca dice «Gracias por traernos clientela» y paga a quien lo recomendó un pequeño porcentaje de la venta (una comisión). En moda suele ser entre el 6 y el 20 %, que no es poco. La cookie es como un recibo digital que demuestra quién te llevó hasta la marca.
Ahora viene lo importante: casi todos los programas de afiliación pagan según la atribución al último clic. Quien tenga su cookie en tu navegador en el momento de pagar se lleva toda la comisión, sin más preguntas. Es una regla sencilla, y esa sencillez es justo su punto débil. No hace falta haber sido quien te descubrió el producto: basta con ser la última cookie en pie.
El cookie stuffing se salta todo este sistema con trampas.
En lugar de ganarse la comisión honradamente, una app o extensión de compras «mete» a escondidas sus propias cookies en tu navegador, sin que lo veas.
1. Entras en una tienda: vas a pagar en una web como Zara o Asos.
2. La app actúa en secreto: aunque no hayas hecho clic en ningún cupón ni enlace, la extensión de compras que funciona en segundo plano abre a escondidas pestañas ocultas que apenas ves. ¿Te acuerdas de esa pestañita de carga que aparece y desaparece de repente arriba a la izquierda? ¿Te pareció rara? Pues así es como se hace el stuffing.
3. La app se apunta el mérito: mete a la fuerza su propio código de seguimiento en tu navegador. Si ya había una cookie de una cuenta de influencer que se lo había trabajado y que de verdad te recomendó el producto, la app la borra y la sobrescribe.
Según el análisis de Bloomberg, la herramienta podía atribuirse ventas que no había generado.
¿Y a mí qué? A mí nadie me roba nada.
Si el precio de lo que compras no cambia, quizá te preguntes por qué debería importarte el cookie stuffing. Pues aquí entra la confianza. Escándalos como el de Phia destruyen la confianza que marcas y tiendas han puesto en las propias herramientas. No solo porque deja en mal lugar a la marca: muchas veces habrás abierto la web de Nike por tu cuenta y aun así alguna extensión intenta llevarse el mérito, lo que cuesta a las marcas millones de dólares. Ya hemos visto lo dañino que puede ser que las marcas dejen de confiar en las plataformas (¿te acuerdas del «adpocalipsis» de YouTube?).
Al final, esto obligará a las marcas a recortar sus promociones online y nos quedaremos sin buenas ofertas. Algunas ya han empezado a prescindir de extensiones como Honey, con un efecto dominó enorme que acaba subiendo los precios para todos. Otras se plantean dejar de trabajar del todo con extensiones de chollos y buscan a toda prisa cómo seguir a partir de ahora.
También está el problema ético y moral, sobre todo cuando el cookie stuffing roba a creadores de contenido que han trabajado duro y dependen de la comisión de afiliación como su principal y única fuente de ingresos. Imagina que tu creadora favorita de looks diarios ya no puede publicar porque se acabaron las colaboraciones con marcas y no llega a fin de mes. Duele y, sinceramente, da mucha rabia. Las extensiones de navegador a las que han pillado o acusado de esto ya facturaban millones, según lo publicado, y aun así decidieron hacerlo (presuntamente).
¿Qué hace diferente a Clottr?
Miramos cómo estaban las extensiones de compras y nos dijimos: tiene que haber una forma mejor. Primero, la privacidad; después, cómo pensamos resolver lo de la afiliación y hacia dónde creemos que va el sector.
Privacidad
Quizá porque estamos en la UE, o porque he trabajado en grandes tecnológicas (y sé cuántos datos rastrea todo el mundo), la privacidad me importa muchísimo. Por eso, cuando me puse a construir la app de Clottr y la extensión de navegador, me aseguré de que solo recogiéramos lo que necesitamos, y solo con tu permiso. No porque lo digan la ley o las normas (hemos visto a otros saltárselas muchas veces), sino porque quiero que construyamos confianza.
La extensión de navegador: solo leemos el contenido de las webs que has autorizado expresamente. Para conseguirlo, hemos puesto varias capas (como una cebolla):
- Nuestra extensión nunca funciona en segundo plano. ¿Para qué? ¿Qué motivo puede tener una extensión de compras para revisar webs en segundo plano? Si estás comprando, simplemente la abres para ver el análisis completo y los resultados. Nunca he entendido por qué algunas extensiones lo hacen, así que nosotros no.
- Aunque la abras, no tocamos, no leemos ni pensamos siquiera en el contenido de la web hasta que lo apruebas expresamente. ¿Es un poco más pesado y menos mágico? Sí. Pero sin una aprobación expresa estaríamos demasiado cerca de leer correos sin querer, y eso no me gusta. Si quieres retirar tu aprobación, son dos clics y listo: ya no podemos leer esa web.
- Extensión abierta, web aprobada (pongamos COS), bien. Seguimos sin hacer nada. ¿Por qué íbamos a hacer algo sin que tú lo pidas expresamente?
- ¿Quieres saber si esa camisa merece la pena? Haz clic en el botón que aparece sobre la imagen y lanza «¿Me lo compro?».
- ¿Quieres probarte la chaqueta? Haz clic en el botón «Pruébatelo». Si no, no enviamos ningún dato a ninguna parte.
La app y tus datos: como estamos en la UE, el RGPD es una de las leyes que más imponen y, a la vez, de las mejores que tenemos que cumplir. Aunque complica mucho las cosas a las empresas, creo que aquí nos ayuda a reforzar todavía más la privacidad y la confianza.
- Necesitamos tus imágenes para procesar las pruebas, los datos del armario y cualquier petición, pero seguimos las directrices de arquitectura empresarial más estrictas en privacidad y seguridad de datos (al fin y al cabo, cuando trabajaba en arquitectura empresarial era yo quien las escribía). Auditamos a todos nuestros proveedores y ubicaciones de almacenamiento para que el acceso sea por capas y esté bien cerrado, con cifrado en tránsito y en reposo. ¿Es demasiado? Nunca: no existe demasiada seguridad ni demasiados controles.
- Datos mínimos que puedes borrar cuando quieras. Hemos hecho todo lo posible por diseñar la app para que funcione y sea útil pidiéndote los menos datos posibles. ¿Quieres exportarlos, borrarlos y pasarte a otra app de armario? Sin problema, lo hemos puesto facilísimo. Tener a la gente atrapada no es forma de hacer negocios, y si alguien te dice que no se puede exportar, es pura pereza y avaricia.
- Nada de entrenar IA con tus datos. Nada de vender tus datos. Punto. No hay más que decir.
Esto es lo que yo llamo privacidad y, sinceramente, es lo que espero de cualquier extensión, programa o asistente.
Marketing de afiliación: el plan
Este debate toca el corazón mismo de nuestra app. «Cubre tus huecos», «¿Me lo compro?» y los avisos de ofertas son funciones que te benefician si encontramos opciones más baratas o descuentos activos. Pero tenemos que andarnos con cuidado, por la confianza. Confías en que cualquier análisis que hacemos es verdadero, preciso y no está influido por posibles ingresos de afiliación. Por eso estamos trabajando en dos enfoques únicos, que no hemos visto en ningún otro sitio, para garantizar justo eso. Crucemos los dedos: esperamos contar más sobre este plan muy pronto.
Atribución de afiliación demostrable
Solo hay una forma de garantizar al 100 % que una compra de afiliación se ha producido gracias a quien la recomendó: que el pago pase directamente por esa misma persona o servicio. En lugar de pagar en la web de Zara, introducirías tus datos de pago en Clottr (como con Apple Pay o Link) y los guardaríamos de forma segura. Después pagaríamos a Zara, Cos, Nike o donde quieras con un solo clic. Esto te ayuda de varias maneras:
- Tus datos de pago no van de un lado a otro: Clottr se encarga y asume los riesgos
- No tienes que gestionar varios carritos, envíos ni direcciones
- ¿Devoluciones? A través de Clottr, más sencillas y en un solo sitio
- Pero, sobre todo, la marca sabe con certeza de dónde vino la comisión de afiliación y a quién tiene que pagarla. De forma demostrable, garantizado por el pago. Ni el cookie stuffing ni ninguna otra receta de repostería pueden cambiar eso.
Hacerlo así, además, abre la puerta a otra ventaja para ti, todavía mejor.
Todo con descuento. ¡Siempre!
¿Recuerdas esa comisión del 6 al 20 % de la que hablaba al principio? Pues si podemos garantizar el origen de la afiliación y el pago pasa por nosotros, nos resulta facilísimo devolvértela. Al fin y al cabo, lo que nos sostiene es la propia app, y eso nos permite devolverte los ingresos de afiliación.
Esta es la parte más importante y la que más ilusión me hace. ¿Cuál es la mejor forma de garantizar que somos imparciales en las comprobaciones de «Cubre tus huecos» y «¿Me lo compro?»? No cobrar nunca comisiones por recomendarte prendas. Ese 6-20 % que nos llevaríamos como comisión irá a parar a ti, y lo verás como descuento al instante en la pantalla de pago. No después, no cuando lo cobremos nosotros: al instante.
Así que con Clottr no solo ahorras dinero al no comprar cosas que no necesitas. Además, tendrás descuentos que nadie más en el mundo puede conseguir. La app se paga sola con un par de prendas que querías y que, gracias a nosotros, no has comprado. ¿Y los demás descuentos por comisión que ofreceremos? Ganancia pura para ti.
Algunas reflexiones
Todo el sector de las extensiones de afiliación está acostumbrado a estirar los límites de la privacidad, la recogida de datos, el cookie stuffing y el robo de atribuciones, todo para meter unos puntos más de comisión en sus ingresos. Nosotros le damos la vuelta al modelo y te trasladamos esas comisiones a ti, para no caer nunca en la tentación de cometer el mismo error que los demás.
Las acusaciones de cookie stuffing que menciono aquí se basan en el extraordinario reportaje de Bloomberg.
¿Quieres ponerlo a prueba con una compra que te estás pensando? Sigue paso a paso nuestra guía de «¿Me lo compro?» o lee la propuesta completa en la página de Compra sin arrepentirte. Si quieres saber más sobre cómo construir un armario en el que cada prenda se gane su sitio en la rotación, lee cómo dejar de comprar ropa que nunca te pones y el Número 01: el sumario.